La Nueva directiva europea contra la corrupción Introduce un marco regulatorio armonizado en toda la UE para prevenir, detectar y sancionar este tipo de delitos. El objetivo es claro: defender las instituciones democráticas, el estado de derecho y la competitividad de la Unión.
Las nuevas normas estandarizan la definición de delitos como la malversación de fondos, el tráfico de influencias y el enriquecimiento ilícito, estableciendo penas mínimas para personas físicas y jurídicas. Asimismo, introducen plazos de prescripción adecuados para facilitar los procedimientos y herramientas de investigación más eficaces para las fuerzas del orden.
Como lo subrayaron los comisionados Virkkunen y McGrath, la corrupcion No se trata de un "delito sin víctimas": Desvía recursos públicos y distorsiona la competencia. Esta directiva reafirma el compromiso de la Comisión (prioridad 2024-2029) de castigar severamente a quienes traicionen la confianza ciudadana. La iniciativa forma parte de un plan más amplio que incluye una consulta pública abierta hasta el 6 de julio.
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