Hola a todos, mi nombre es Chiara y he sido voluntaria internacional con el programa ESC (Cuerpo Europeo de Solidaridad).

A la venerable edad de 28 años, después de graduarme y hacer un voluntariado local en mi ciudad natal, Marsala, en Sicilia, decidí vivir una de esas experiencias que, en retrospectiva, repetiría 10 veces.
La oportunidad de realizar un voluntariado internacional de larga duración llegó en un momento de mi vida lleno de incertidumbre y dado mi deseo de tener una experiencia en el extranjero y trabajar en contacto con niños y adolescentes, decidí partir hacia esta “aventura”.

Llegué a Badalona, ciudad española de la provincia de Barcelona, el pasado enero de 2024 y permanecí allí hasta diciembre del mismo año. Durante este periodo participé en diferentes proyectos de la asociación la Rotllana. Cuando llegué a la asociación comencé a trabajar en la sección de comunicación de la asociación, poniendo a disposición mi creatividad y mis conocimientos de diseño gráfico (que no son muchos, solo Canva, pero me desenvuelvo bastante bien con este programa!) y participé tanto de forma activa como de apoyo en la grabación del podcast de Radio Pangea Rotllana.

También he trabajado directamente con adolescentes, organizando diversas actividades con ellos y para ellos. He trabajado con niños de primaria enseñando inglés utilizando metodologías de educación no formal y, a nivel de enseñanza no formal, he colaborado con una escuela de adultos socia de la asociación, ayudando a los estudiantes a practicar inglés hablado. Una de las actividades que realicé y que se salió de mi zona de confort fue sin duda la presentación de un concurso de música (en español, claro!) durante las actividades de verano que organiza la asociación y debo decir que fue una de las muchas experiencias que más me gustaron y disfruté, tanto que la repetí para el concierto organizado unos meses después.

Estas experiencias te ayudan a crecer y mejorar tanto a nivel profesional aprendiendo cosas nuevas y mejorando habilidades que ya tenemos, como a nivel personal. Vivir lejos de casa y sobre todo lejos de tu país ciertamente da miedo, si no sabes el idioma tienes miedo de comunicarte y no ser entendido pero incluso sabiéndolo a veces te resulta difícil comunicarte.

Cuando sales, aunque tengas una red de apoyo que sea tanto tu asociación de envío como la asociación que te acoge, aún te encontrarás con incertidumbres e inseguridades pero durante los meses que vivas en el extranjero establecerás vínculos profundos con personas que llevarás contigo toda la vida y creo que ese es uno de los aspectos más bonitos de estas experiencias.

Así que si alguien que lee esto está indeciso sobre si hacer o no esta experiencia, mi consejo es ¡que lo haga absolutamente! Es normal tener miedo de dar un paso tan grande pero os puedo asegurar que merece totalmente la pena.
Chiara Pipitone