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4 Agosto 2025

La solidaridad implica tener la sensibilidad para reconocer situaciones de vulnerabilidad, injusticia o necesidad, y actuar para cambiarlas y ayudar a quienes lo necesitan, sin buscar ningún beneficio a cambio, salvo la satisfacción de saber que estamos haciendo lo correcto. El proyecto al que he dedicado mis energías durante los últimos seis meses, Gaia Terra, dirige su espíritu de solidaridad hacia la Madre Tierra, que necesita ser rescatada de las manos de la humanidad que la asfixia, y hacia la sociedad en su conjunto, que requiere una transformación que priorice a las personas y la vida.

En esencia, Gaia Terra es un proyecto que adopta un estilo de vida sostenible y ecológico, trabajando la tierra según los principios de la permacultura y la agricultura natural, buscando el menor impacto posible en el medio ambiente (o incluso un impacto positivo) y creando una comunidad de personas que comparten sus vidas de forma intencionada y consciente, tanto de forma permanente como temporal. De esta manera, pretende ser un ejemplo de vida saludable y sostenible en todos los aspectos. Las actividades principales incluyen la jardinería, la cocina, la ecoconstrucción y la limpieza, pero también hay otras actividades como el intercambio con agricultores locales y la autoproducción de diversos productos como jabón probiótico o leche vegetal. En definitiva, se trata de prestar atención a cada pequeña acción diaria, porque el verdadero cambio surge de la suma de hábitos.

Dos voluntarios trabajan dentro de un invernadero cuidando nuevas plántulas que aún no han brotado.

Personalmente, me atrajeron especialmente todos los aspectos del trabajo de la tierra. Aprendí a cultivar alimentos considerando no solo nuestras propias necesidades, sino también las de la Tierra, con la que interactuamos y que nos nutre. Esto implica tomar decisiones como no usar pesticidas, nutrir el suelo de forma natural sin químicos y utilizar técnicas como el abono verde o el acolchado.
Pero en Gaia Terra, no se trata solo de vivir un estilo de vida funcional, sino también de construir una comunidad que nutra a las personas y fomente el crecimiento personal y colectivo. Por ello, la comunidad se reúne en círculos donde se comparten emociones y se toman decisiones colectivas, lo que contribuye a cultivar un sentido de pertenencia.

Es maravilloso construir comunidad a través de estos círculos donde escuchamos, comprendemos y actuamos desde ese espacio. Esto facilita aceptar nuestras vulnerabilidades y comprender que, como seres humanos, no somos nada sin los demás. La idea es esta: dar y recibir, nutrirnos mutuamente y comprender que una vida sostenible, tanto ecológica como relacionalmente, requiere comunidad.

Un grupo de jóvenes voluntarios sentados alrededor de una mesa con dos trabajadores a su lado.

Este aspecto me interesó especialmente, y quería entender cómo nace un proyecto como este: cómo nace la idea, cómo crece de la nada, por qué cada persona decide pasar tiempo en este lugar y por qué algunas personas lo convierten en el centro de su plan de vida. Por eso decidí dedicar mi... proyecto personal Comprender la historia de Gaia Terra y plasmarla por escrito. Tuve la oportunidad de hablar con sus habitantes sobre los caminos que los trajeron hasta aquí, y fue una experiencia personal muy enriquecedora e inspiradora.

Ahora que mi experiencia como voluntario está llegando a su fin, me siento muy afortunado de haber podido colaborar en un proyecto como este, en el que creo y del que aprendí muchísimo. Lo volvería a hacer sin dudarlo.

Nerea Fernández de Aguirre Pérez